Enfoque.ar

amanecer

UN CIELO DESPEJADO

Ver el amanecer en la playa es algo que, generalmente, no hacemos a solas. Al menos se hace con una pareja. Y quizás tampoco con la pareja, cuando aparece la rutina que los años suelen imponer a nuestras vidas. Por eso con un grupo de compañeros del Taller Literario pareció buena la idea de ir juntos a ver un amanecer de esos que no siempre disfrutamos.
Nos habíamos conocido gracias a la bendita cuarentena, pero por videoconferencia, -casi no nos habíamos visto en persona- y la excusa de amanecer temprano en la playa era una idea simple de hacer realidad. Llevando cada uno su equipo de mate y manteniendo las distancias adecuadas, lo único que podía fallar era… si el tiempo no nos acompañaba.
El amanecer estaba previsto para las 5:36 hs. de un sábado de noviembre. Apenas abrí la puerta de mi casa, levanté la vista y, aunque oscuro aún, las temidas nubes ya estaban allí. Salí hacia Valeria del Mar maldiciendo por el camino al tiempo, a las nubes y a mi perra suerte. Y pensaba a regañadientes, mientras conducía: “Si no hay amanecer, al menos habrá un mate con amigos”.
Ya sobre la arena estábamos los cinco y todo era cerrazón, bruma. Pero poco después, la sorpresa: Parecía que Dios me decía “mirá lo que hago con lo que vos despreciaste. Pero mirá bien: casi todo sucede de la misma manera, pero mi poder está ahí, en la palabra casi, porque nunca lo hago igual. Si quisiera, te mostraría el mejor de los amaneceres sin utilizar ni una nube. Pero si quiero, hago esto”. Y lo hizo. La cerrazón se hizo nube a la que el sol le daba un tono dorado. De fondo, un cielo celeste y rosado, como empapelado. Conforme subía el sol, cambiaban los colores, hasta llegar a ser mitad pintado, mitad celeste. Fue el amanecer más hermoso que jamás vi, gracias a las nubes que yo no deseaba ver.
En mi propia cara Dios me estaba mostrando que lo que yo quiero, no siempre es lo mejor para mí. Y que me falta mucho por aprender, por eso sigo en la Tierra, equivocándome y pidiendo perdón al que hace nuevas todas las cosas.

Edu Fantini

@edufax

Compartir